Vivimos en una época en la que las tensiones, los conflictos y los mensajes de odio parecen multiplicarse: en las redes sociales, en el trabajo, en la política e incluso en las familias. Incluso a escala global, los conflictos armados alcanzan cifras que no habíamos visto en décadas. Todo esto nos recuerda que la paz nunca está garantizada, sino que debe construirse todos los días.

Frente a esta realidad, son también de hoy las palabras de Chiara Lubich de 2004: «Cada pueblo y cada persona tiene una profunda aspiración a la paz, a la armonía y a la unidad. Pero, a pesar de los esfuerzos y la buena voluntad, después de milenios de historia nos encontramos incapaces de mantener una paz estable y duradera. (…) porque la paz no es sólo ausencia de guerras, de luchas, de divisiones y de traumas”. La verdadera paz “es plenitud de vida y de alegría, es salvación integral de la persona, es libertad, es justicia y fraternidad en el amor entre todos los pueblos”.

Trabajar por la paz requiere actuar, tomar la iniciativa, a veces con creatividad. Cada uno de nosotros puede convertirse en un "artesano de la paz": en las pequeñas cosas de cada día y también en las grandes, uniéndonos a iniciativas globales que promuevan la armonía y la colaboración.

Algunos ejemplos concretos son significativos. El proyecto Viviendo la Paz[1], donde el deseo personal de hacer algo por la paz se ha convertido en un programa de educación para la paz. Actualmente más de 2.600 colegios y colectivos se suman a este proyecto, y en sus iniciativas participan más de dos millones de niños, jóvenes y adultos de los cinco continentes. Entre ellos se encuentra los "dados de la paz", en cuyas caras están escritas frases que ayudan a construir relaciones pacíficas y que todos intentan poner en práctica.

Recientemente, en un webinar titulado «Perdón y paz: el coraje de las decisiones difíciles»[2], se destacó la importancia del perdón y la reconciliación para ser creadores de paz, reconstruyendo lo que se había roto.

Finalmente, otro ejemplo es el del Método Rondine.[3]: un laboratorio al aire libre para escapar de la lógica del enemigo. Israelíes y palestinos, serbios y bosnios, armenios y azerbaiyanos, pero también malienses, nigerianos y colombianos, y recientemente rusos y ucranianos, han construido una manera viable de reparar las relaciones destruidas por el odio y construir vínculos sólidos en favor de la paz. Entre todos los jóvenes que han ido y venido en estos treinta años en la Ciudadela de la Paz, un pequeño pueblo medieval en las afueras de Arezzo, hoy encontramos políticos, embajadores, empresarios, jóvenes líderes que ponen su vida a disposición para curar las heridas de esos dolorosos conflictos, sentando las bases de un futuro que entrelaza relaciones pacíficas y desarrollo.

Para vivir esta Idea, proponámonos sembrar la paz dondequiera que estemos,
a través de relaciones de confianza, solidaridad y cooperación, porque cada paso hacia la paz nos hace más humanos y acerca a toda la sociedad a un horizonte de justicia y fraternidad.

[1] http://livingpeaceinternational.org
[2] https://www.youtube.com/playlist?list=PLKhiBjTNojHr5JufSukDKfL32oFCPEb7A
[3] https://rondine.org